lunes, 27 de octubre de 2008

¡Presas de su propio miedo!

“Si me denuncias te va a ir peor. Tengo amigos en la policía y en un par de horas estaré saliendo, y cuando regrese te golpearé con más ganas… Ya verás…”

Ésta es la realidad que viven las mujeres día a día, siendo maltratadas por sus parejas que ven la golpiza propinada a la mujer como un acto de gran osadía, algo casi heroico y engrandecedor, haciéndolo tema de conversación apetecible entre los demás pega-mujeres del barrio y convirtiendo el hogar en el último lugar en donde menos quisieran estar las madres, pues no hay tregua cuando de hacerles daño se trata, y todo vale en esta “lucha de sexos” donde la balanza está inclinada a favor del hombre que cuenta con aliados propicios e idóneos cuando de sobornar y hacer pasar por altos estos actos de injusticia se trata. Así es la vida de la mujer, víctima de la violencia doméstica, acallada por el miedo a perder más que la dignidad en la próxima golpiza del marido.

Pero no es la única manera de agredir a las mujeres, pues estos insuficientes hombres se aprovechan del estado débil y frágil de la mujer para demostrar su hombría abusando sexualmente de ellas no importándoles los daños psicológicos que acarreen; así pues, una ves más, se hacen llamar hombres por dejar a su esposa golpeada, tirada en el piso, con el alma en vilo, temerosa de aquel cariño que le demuestra su pareja en cada arranque de locura y satisfacción propia.

Atreverse a salir del silencio en el que están sumergidas las mujeres que son maltratadas constantemente es muy difícil por causa del miedo, además de vacíos profundos en nuestra legislación. Nuestras autoridades no hacen otra cosa que buscar lugares preferenciales en cargos de poder sin importarles el bienestar de la población, en especial el bienestar de la mujer, que resiste segundo a segundo la incansable golpiza que sus parejas, acostumbrados a tal menester, realizan de manera precisa, certera, llenos de odio y burla, a sabiendas de que una denuncia a las autoridades por tales actos no terminará más que en otra tarde de excursión por los locales policiales en donde tienen las de ganar por el hecho de ser hombres, y la mujer, por ser mujer, pierde todo enfrentamiento y derecho que la deja nuevamente a expensas de aquel tirano cotidiano dispuesto a cobrarse caro tal paseo fuera de su casa.
En el Perú golpear a la conviviente o esposa no es un delito. No tiene castigo punitivo. No esta penado. Es un vació jurídico inmenso. Mientras nuestros legisladores se reparten los sillones del Tribunal Constitucional –y otros escándalos bochornosos– se olvidan del gran problema que representa la violencia familiar.

Carmen, una joven madre de 27 años, ha intentado algunas veces decir algo, pero sabe que solo le espera una golpiza aún más terrible al regresar a casa; esquiva las preguntas y evita en todo momento ser conducida a la comisaría para denunciar al agresor. Una vez lo intentó y sólo recibió reproches de algunos malos elementos policiales como “¿Qué habrás hecho? Seguramente lo merecías”, con una crudeza tan brutal que la desmoralizó aún más. Y en los casos que la autoridad interviene, nuestras leyes liberan al agresor al día siguiente, despertando en él deseos de venganza, haciendo que la paliza sea aún peor. Quizá este sea el motivo por el cual Carmen prefiera callar.

Hoy el tema de la violencia dejó el espacio de lo privado y secreto, y se asoma aún temeroso al espacio de lo público y es actualmente uno de los graves problemas sociales que cruza las diferentes redes primarias y secundarias de la sociedad.

Vivimos en sociedades que manejan diferentes códigos en relación a la violencia; existe una fuerte condena cuando ésta se lleva a cabo en el espacio público, sin embargo se le tolera, avala –y hasta cierto punto se le perdona y olvida– cuando se da en el espacio privado. Una denuncia por una agresión en la vía pública es inmediatamente acogida, la misma denuncia en el hogar es desestimada, subvalorada e incluso se intenta persuadir a la víctima que retire su denuncia.

En Piura está la Comisaría de Mujeres, y ONG’s contra la violencia familiar, que brindan apoyo moral y legal a estas victimas de su propio silencio. De acuerdo a estadísticas recogidas en el Ministerio de La Mujer y Desarrollo Social (MIMDES), los casos de violencia doméstica contra la mujer en el 2002 alcanzaron la cifra de 1129, en el 2003 disminuyeron a 949, en el 2004 nuevamente los casos ascendieron a 1302, en el 2005 descienden a 1261, y sorprendentemente en el 2006 se presentan 931 casos. Es una cifra lo bastante menor en comparación a los años anteriores pero no precisamente significa que la situación esté mejorando pues hay casos en los que las mujeres no denuncian las agresiones por sus temores y vergüenzas, principales obstáculos para una ayuda pronta y eficaz por parte de los instituciones en apoyo de la mujer.

Nuevamente Carmen revive sus peripecias para sobrevivir otro día en su casa, sabiendo que en manos de su pareja cualquier día podría suceder lo peor y no habrá nadie quien pueda defenderla. “Es una pesadilla la que vivo y siento que jamás despertaré de ella, por mis hijos tengo que aguantar…” Carmen lamenta su situación, lamenta con el dolor de quien sufre y está atrapado sin salida. Se siente sola, muy sola… Su autoestima ha sido completamente destruida por tanto daño psicológico y su cuerpo esta muy lastimado por los golpes, gritos, puñetes y patadas. Y lo peor de todo es que sus hijos están creciendo con ese pésimo ejemplo de vida.

En nuestra realidad son 80 mil casos de denuncias por violencia familiar. Es una pesadilla que viven mujeres y niños, en todo el país y de todas las clases sociales. Es una pesadilla de la que se puede despertar, y no una realidad para siempre. Carmen siente que jamás saldrá de la pesadilla que se ha vuelto su realidad, realidad que podría terminar en muerte si no hacemos lo necesario y justo por protegerla…
Por: Oscar Edhir Altamirano Ayala

martes, 14 de octubre de 2008

La Escalera de la Autoestima

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La Asertividad

Es el manejo positivo de la agresividad, entendiéndose ésta como fuerza, valor, empuje, intención, que impulse a obtener lo que se desea, necesita, anhela o sueña, sin agredirse o lastimarse a sí mismo y a los demás.

El manejo de la asertividad en la persona es mediante una autoestima alta, el autoperdón y el uso de la razón. Ser asertivo es ser consciente de sí mismo, de la realidad de sus sentimientos y su conducta.

La persona asertiva se caracteriza por pedir lo que necesita, decir lo que le gusta, o no expresar lo que siente cuando es necesario. Tener siempre presente el ¿para qué?, ¿para qué lo digo?, para informar, darme a conocer, etc, o para humillar, lastimar o reclamar. Si este “para que” no responde a algo positivo, es mejor callarse.

Las personas asertivas canalizan su agresividad negativa u hostil a través de los deportes, ejercicios físicos o de relajación, o por actividades que permiten la salida de esa energía acumula.

Ser asertivo significa poner en práctica las habilidades propias respetando los derechos de los demás: significa tener el valor de usar la percepción y comunicación, ya que lo que cuenta más en un mensaje no es el “que”, sino el “como” se dice.

Por otra parte, la asertividad sin una buena percepción y sin saber cómo comunicar, puede llevar al desastre. Por ejemplo, si se le dice a una persona que su trabajo está mal hecho se está siendo asertivo, pero falta usar la percepción para darse cuenta de lo que es, lo que se dice en realidad y cómo se está diciendo, ya que en vez de ayudarla a que vea su comportamiento, su trabajo y sus consecuencias, podría estarse usando una comunicación destructiva.

La no asertividad o agresión hostil es el manejo negativo de la agresividad; es decir, satisfacer las propias necesidades y derechos sin importar los de los demás.

domingo, 12 de octubre de 2008

EL CEM-PIURA AVANZA EN SU LUCHA POR LA DISMINUCIÓN DE LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER

La violencia contra la mujer por razones de género obedece a una lógica jerarquizada entre los sexos, la cual es instaurada dentro de la cultura y la sociedad, y es transmitida mediante discursos y representaciones; la constituyen todos aquellos comportamientos y acciones que violenten, dañen o perjudiquen la integridad de las mujeres, obedeciendo estas acciones a una racionalidad que discrimina a la mujer.

En entrevista con la señora Bety Isabel Zúñiga Arbulú, Promotora y Coordinadora del Centro Emergencia Mujer (CEM), nos cuenta algunos de los eventos que constantemente promocionan y los logros a los que han llegado, como la disminución de la violencia contra la mujer y el incremento del número de personas que buscan ayudar en esta lucha de la violencia femenina contra la mujer.

¿Cuáles son los eventos que se dan en el CEM?
Hay eventos de capacitación que se hace a las usuarias. Cuando hay muchas usuarias se reúnen por grupos para explicarles sobre un tema. Aparte de ello, nosotras hacemos campañas contra el abuso sexual infantil en coordinación con otras instituciones; hemos hecho ya una campaña en el Mercado de Castilla.

¿Cuál es el propósito de esta próxima campaña?
En esta campaña se trabajará la prevención del abuso sexual en donde habrá un grupo artístico que es especializado en niños y vamos a hacer como un espectáculo para, de manera lúdica, enseñar a los niños que cuiden su cuerpo y prevenir el abuso sexual infantil, para que manera sepan dónde acudir.

¿Cuáles han sido los últimos logros que ha adquirido el Centro de Emergencia Mujer?
Uno de los logros es que se ha incrementado el número de personas que vienen a los servicios del Centro de Emergencia, por ejemplo antes teníamos 100 casos mensuales, ahora tenemos en promedio 150 casos mensuales y eso significa que a más difusión, más gente se entera dónde acudir y viene a denunciar la agresión de la que ha sido víctima.

Otro de los logros es que hay 15 voluntarios que están apoyando al CEM y realizan trabajos de dar charlas a niños, a APAFAS, otros apoyan a Casa Refugio que ya han instalado una ludoteca; también ahora los voluntarios han crecido, se han contagiado alumnos de la Universidad Los Ángeles de Chimbote que ya son cerca de 25 que han presentado sus documentos que quieren ser voluntarios. También hay otras persona que se están integrando; estamos coordinando con el profesor de la Universidad Nacional de Piura, Miguel Godos, porque él está interesado en que se haga un trabajo con los alumnos de Comunicación o Educación para ver si formamos un grupo de voluntarios que puedan hacer trabajos dentro de la Universidad y también fuera si lo desean.

¿Cómo llegó a ser Coordinadora del CEM?
Bueno, el año 2001 hubo un concurso público que fue convocado por el MIMDES para las plazas de centros de emergencia, y como yo tengo experiencia en educación y en trabajos de defensa contra la mujer participé del concurso y gané la plaza.

¿Qué normas se cumplen en el CEM?
Hay una norma que se cumple aquí, en el CEM, y es que el cargo de coordinación es de forma rotativa, es decir que cada ocho meses o cada año hay cambio de coordinador para evitar que los coordinadores puedan tener algún problema de estrés, es por eso que hay cambio de responsabilidades. En el CEM han pasado muchos coordinadores, pero mi cargo desde el año 2001 es de Promotora, Especialista en Comunicación nos han puesto últimamente, pero en realidad mi trabajo es de promoción, capacitación, difusión, ir a los medios.

¿Cuál ha sido el caso más triste y conmovedor que ha atendido en este CEM?
Un caso que más me conmovió fue el rapto, robo y violación de una señora de 33 años, casada, con hijos, que trabaja en el mercado vendiendo jugos; ella había ido al mercado a comprar su fruta y fue captada, raptada, robada y violada por tres sujetos. Bueno, ese fue uno de los casos más críticos que hemos tenido aquí.
Oscar Altamirano Ayala

¿Soy víctima de violencia por parte de mi pareja?

Como alternativas tienes: NUNCA, A VECES, SIEMPRE
Reflexiono y respondo con sinceridad
PREGUNTAS
¿Tu pareja te insulta o grita? ( )
¿Te culpa de todo lo malo que ocurre en el hogar y con tus hijos? ( )
¿Controla tu vida o tus actos? ( )
¿Te impide trabajar en lo que te gusta? ( )
¿Te amenaza con quitarte a tus hijos? ( )
¿Te ha amenazado alguna vez con matarte? ( )
¿Te ha golpeado en el rostro o en el cuerpo? ( )
¿Te ha dado miedo su mirada, acciones y gestos? ( )
¿Cuándo te habla te trata de inútil y que no sirves para nada? ( )
¿Te obliga a tomar decisiones contra tu voluntad? ( )
¿Te ha obligado a tener relaciones sexuales por la fuerza? ( )
¿Te prohíbe salir, visitar a tus amigas y vecinas, incluso ver a tu familia? ( )
¿Te avergüenza en público sobre tu forma de ser, tu vestido y el modo en que haces las cosas? ( )
TOTAL _____________

Si tienes todas tus respuestas en el rubro NUNCA, te felicitamos, eres una persona que vive libre de violencia.
Si tienes una o más respuestas en el rubro de A VECES o SIEMPRE, ¡ESTÁS EN PELIGRO! Eres víctima de violencia. Acude inmediatamente a un Centro Emergencia Mujer del MIMDES o llama a cualquiera de las siguientes dos líneas gratuitas: Línea Ayuda Amiga 0-800-16-800 , o a la Línea 100.





¿QUÉ ES VIOLENCIA FAMILIAR?


Son actos que causan daño en la salud de las personas y están prohibidas por la ley, por eso se deben denunciar a quien ejerce cualquier tipo de maltrato

Existe violencia física (golpes, empujones), violencia psicológica (insultos, humillaciones) y violencia sexual (palabras insinuantes, tocamientos, violación).

¿ERES VÍCTIMA DE VIOLENCIA FAMILIAR Y SEXUAL?

Muchas personas vivimos en una situación de violencia y no nos damos cuenta.

En casos de necesitar apoyo llamar a la Línea Gratuita Ayuda Amiga 0-800-16-800. Aquí serán orientadas acerca de los servicios del MIMDES o de otra institución que se encuentre cerca de tu domicilio.